Síndrome del cuidador quemado

Ser cuidador o cuidadora de una persona enferma y/o dependiente conlleva un esfuerzo físico, psicológico y por qué no decirlo, social. 

Durante el tiempo que dura el cuidado del enfermo se realizan tareas que no son habituales, nos enfrentamos a sentimientos negativos como culpabilidad, frustración o tristeza, entre otras.

La forma cómo afrontamos todas estas emociones dependerá de nuestra forma de ser y la fortaleza que tengamos a la hora de asumir situaciones de estrés que nos ponen al límite tanto emocional como corporal

Es importante marcar que la manera de hacer frente a esta situación también depende de la ayuda externa que tengamos por parte de otros familiares, amigos o allegados y, por qué no, de las Administraciones Públicas. 

¿Qué es el Síndrome del cuidador quemado?

Cuando sientes que la situación que estás viviendo te sobrepasa y piensas que no puedes con ella, hablamos del conocido “Síndrome del Cuidador” o “Síndrome del cuidador quemado”.

Ser cuidador o cuidadora de un ser querido que te ocupa mucho tiempo del día nos lleva a olvidarnos de nosotros mismos y de nuestras necesidades.

Esto provoca que vivamos situaciones de frustración, enfado o estrés que deriva en un agotamiento físico y colapso emocional, provocando momentos complicados en nuestro día a día.

Síntomas del Síndrome del cuidador

Ser conscientes de las señales que aparecen durante el proceso del cuidado, permitirá actuar a tiempo y evitará llegar a una situación de cansancio psicológico o agotamiento mental que nos derive en problemas mayores. 

A continuación encontrarás algunos de los síntomas más comunes cuando asumimos el rol de cuidador/a que presentan este síndrome:

  • Cansancio o fatiga. Habitualmente sientes que las tareas del día a día te resultan complicadas de realizar o que cualquier actividad te supone un esfuerzo desmesurado. La pérdida de energía o la fatiga crónica puede ser el resultado de un agotamiento físico pero también mental y emocional. “Estoy saturado/a” o “me siento agotado/a” son dos frases muy habituales en esta situación.
  • Estrés. No solamente tendrás una sensación de nerviosismo o alteración, sino que, posteriormente puede derivar en depresión o ansiedad.  Presentas momentos de tristeza, apatía, problemas físicos de salud como dolores musculares o de cabeza
  • Alteraciones del sueño. El cuidado de una persona dependiente genera alteraciones en el descanso. Esto provoca que la situación empeore por el propio cansancio, creando frecuentes cambios de ánimo, de humor o dificultad para concentrarse a lo largo del día. 
  • Aislamiento social. A nivel de interacción con tu entorno prefieres estar aislado, lo que conlleva tener una vida social muy reducida, derivando en una situación a corto plazo de afloración de sentimientos de soledad, tristeza y estrés. Tu relación con las personas de tu entorno es menos amable de lo habitual, sientes menos interés en actividades que antes realizabas de forma cotidiana. 
  • Dieta desequilibrada. Los desarreglos del sueño también provocan, junto con otros factores como el estrés, que nuestra alimentación sea desequilibrada, afectando a su vez al bienestar físico y mental. 

Sindrome cuidador quemado

Cuidados para el cuidador

Es importante cuidar al cuidador, paradójico ¿verdad?.

Cuidarse es importante para poder ejercer bien el rol de cuidador. Por ello, a continuación, te doy una serie de pautas o consejos a seguir con el objetivo de que puedas “controlar la situación” : 

  • Buscar tiempos de descanso y desconexión. Por ello, debes pedir ayuda y colaboración a otras personas del entorno para que puedas disfrutar de tiempo libre y de ocio. También utilizar ese reemplazo como cuidador para descansar y recuperar las horas de sueño que en otros momentos te faltan.
  • Pedir ayuda profesional. Tener el apoyo de una persona que conozca bien el ámbito del cuidado de personas dependientes te ayudará a reconducir mejor ciertas situaciones, sintiendo de cerca su apoyo.
  • Conocer la situación o enfermedad del familiar al que cuidas. Si investigas sobre la enfermedad o problema que tiene la persona a la que cuidas, te ayudará a planificar mejor tu tiempo y anticiparte a ciertas situaciones que en un principio te sobrepasarían o frustrarían. El conocimiento de las situaciones te ayudan a buscar soluciones a futuros problemas.
  • Unirte a un grupo de apoyo. Al igual que la búsqueda de un profesional, puede ser una decisión acertada el unirte a un grupo de personas que estén en la misma situación que tú para compartir experiencias y dar solución a posibles adversidades. 
  • Realizar actividad física. El deporte te ayudará a liberar estrés, a desconectar y a cargarte de energía, lo que contribuirá a afrontar mejor el resto del día. 
  • Seguir una dieta equilibrada. Comer a deshoras y alimentos no saludables es muy normal en estas circunstancias, por ello, tenemos que intentar alimentarnos de forma equilibrada consumiendo platos que nos aporten energía. 

Conclusiones

Los cuidadores han de cuidarse para poder seguir desarrollando su rol de cuidador.

Para poder cuidar a otra persona, el cuidador o cuidadora debe dar prioridad a su salud física y mental. Si esto falla agravará la situación suya y la de la persona dependiente, pudiendo llegar a protagonizar situaciones de maltrato y sufrimiento hacia la persona a la que cuida. 

Si el que cuida no está bien, no estará bien la persona cuidada. 

El bienestar del cuidador, también depende del apoyo sociosanitario y personal,especialmente de las Instituciones, del personal especializado en el deterioro cognitivo de la persona cuidada y de la propia familia o allegados. 

El apoyo del entorno es imprescindible para que el cuidador pueda hacer frente a esta situación.

En la actualidad existen varias variables e instrumentos que miden el estado de bienestar de la persona cuidadora, entre ellos está la Escala de Sobrecarga del cuidador. Test de Zarit.

Esta escala permite conocer cómo influye el cuidado de una persona en el cuidador. Es decir, el objetivo principal consiste en conocer si hay o no un desgaste emocional, físico, social y/o psicológico en los cuidadores.

Puedes descargarla aquí.

Y tú, ¿Crees que puedes sufrir el Síndrome del cuidador quemado?

Bibliografía

  • Diario Digital 65ymas:
    • «Síndrome del cuidador quemado»: 3 de cada 10 cuidadores presentan sobrecarga intensa. Aquí
    • Cinco síntomas que delatan el agotamiento del cuidador. Aquí
    • La importancia de cuidar al cuidador. Aquí.
    • 10 consejos para los cuidadores de personas mayores. Aquí.
  • Fundación Pascual Maragall:
    • El síndrome del cuidador: qué es y cómo prevenirlo. Aquí.
  • Vitas Healthcare:
    • Cuidados para el cuidador. Aquí.