
A pesar del deterioro, la esencia de la persona permanece intacta. Lo aprendí mucho antes de estudiar terapia ocupacional, en un centro de mayores en Colombia.
Cuando vivía allí, al volver del trabajo pasaba casi a diario por ese centro. Las condiciones eran muy difíciles por falta de recursos. De vez en cuando pedía entrar a visitarlos. Solo quería que sintieran que alguien estaba ahí.
Recuerdo sus miradas. Algunas, perdidas en la nada. Otras, cargadas de incertidumbre y, al mismo tiempo, de una esperanza difícil de explicar. La parte emocional del ser humano resiste a todo, incluso a la demencia.
Por aquel entonces quería estudiar medicina. Aún no sabía que existía la Terapia Ocupacional.
Llegué a Madrid como tantas personas que venimos de fuera: con ilusión y con ganas de crecer. Me puse manos a la obra, y en esa búsqueda descubrí la Terapia Ocupacional. Cuanto más aprendía, más sentido tenía todo. Era, sin saberlo, lo que había estado buscando desde aquellas tardes en Colombia.
Fiel a esa vocación, me especialicé en el acompañamiento a personas mayores. Trabajo para preservar su autonomía e independencia el mayor tiempo posible, combinando estimulación cognitiva, psicomotricidad y terapia ocupacional con un único fin:
Que cada persona pueda seguir tomando sus propias decisiones, viviendo con autonomía e independencia, con la mayor calidad y dignidad posible.
Desde que me gradué he trabajado directa y estrechamente con personas mayores y sus familias. Con ellos he aprendido mucho: comprendo cómo se transforma el entorno, la carga física y emocional que esto conlleva para toda la familia.
Progresivamente, la persona va cambiando su lugar en la familia, y eso cuesta asumir. En muchos casos, la persona pasa de cuidar y gestionar a ser cuidada y depender. Aceptar esa nueva situación genera confusión. Lo sé.
Y sin embargo, cada persona sigue teniendo las mismas necesidades y los mismos derechos: vivir con dignidad, autonomía y seguridad.
Acompañar este proceso requiere conocimiento y compromiso. Buscar ayuda profesional en los momentos más difíciles no es rendirse, es una decisión valiente que puede marcar la diferencia para toda la familia.
A medida que avanzaba en la carrera, descubrí que la Terapia Ocupacional no solo me interesaba: cada vez me apasionaba más. Pero cuando hablaba con las personas de mi alrededor sobre lo que estaba estudiando, nadie sabía de qué se trataba. Y yo pensaba: "Esto no puede ser. Tengo que hacer algo para darla a conocer."
Fue entonces cuando nació en mí la necesidad de compartir el papel tan importante que tiene la Terapia Ocupacional en la sociedad. No sabía por dónde empezar, pero tenía claro que iba a empezar por algún lado.
Comencé a explorar internet y pronto vi que podía aprovecharlo. Siempre me ha gustado el diseño, crear cosas y llenarlas de color. No concibo un mundo sin color, sin una pizca de alegría ni sin un poco de creatividad. De hecho, creo que tengo algo de artista en las venas... 😄
Así que, haciendo caso a esa vena artística, decidí formarme de manera autodidacta en el diseño web. Me llevó tiempo, sí, pero disfruté cada paso del aprendizaje con la misma ilusión de una niña que estrena zapatos.
De todo eso nació esta web. Y con ella, las ganas de llegar a cada persona mayor y a cada familia que está buscando ayuda para decirles: no están solos. Hay mucho que podemos hacer juntos/as/es.
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