Alimentación y nutrición en las personas adultas mayores

La alimentación y la nutrición en las personas adultas mayores es fundamental para tener buena salud y calidad de vida en el presente y en el futuro.

Lo primero que voy a exponer son las diferencias entre la alimentación y la nutrición porque creo que es importante conocerlas, ya que, muchas veces se confunden llevando a equivocaciones.

La alimentación es el acto de ingerir alimentos de forma voluntaria y consciente. Elegimos así lo que comemos, cuándo y cómo. Es muy importante en la vida de todos, tener una alimentación equilibrada para poder llevar una vida saludable.

La nutrición es el proceso fisiológico, inconsciente e involuntario que nuestro cuerpo lleva a cabo para capturar los nutrientes de los alimentos que comes, con el objetivo de conservar una buena salud.  

Por lo tanto, por un lado tenemos la ingesta de alimentos, y por otro, la captación de sus nutrientes. Los dos procesos son complementarios y se necesitan mutuamente para que puedan realizarse.

Según la Organización Mundial de la Salud una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular) es un elemento fundamental de la buena salud”. 

El tipo de alimentos y cómo los ingerimos va a ser clave para que tengamos una buena salud integral. Hay una frase que define esto: “somos lo que comemos”, y no puedo estar más de acuerdo. 

La importancia de la alimentación saludable en el adulto mayor

El envejecimiento es el proceso por el cual se producen cambios en los aspectos funcionales y físicos de los seres vivos a consecuencia del paso del tiempo. Esto, supone una disminución de la respuesta inmune ante enfermedades, deterioro cognitivo, problemas de movilidad o la aparición de enfermedades crónicas. 

Las células van envejeciendo con el paso del tiempo y ello conlleva a que nuestros sistemas (digestivo, locomotor o neurológico, entre otros) vayan perdiendo facultades y capacidades para dar respuesta a hechos internos o externos. 

El propio envejecimiento conlleva una serie de cambios en nuestro cuerpo que llevan a una necesaria modificación de la alimentación. Algunos de ellos son:

  • Aumento de peso relacionado, en su mayoría, por la disminución de la movilidad. 
  • Enfermedades crónicas, neurológicas o locomotoras, entre otras.
  • Aumento de grasa en el organismo.
  • Disminución de movilidad.
  • Atenuación de las funciones de algunos órganos

Según la OMS: “Una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental, y reducir la productividad”.

La buena alimentación supone que la calidad de vida sea mejor, esto es indudable. Qué alimentos ingieres, cómo y las cantidades, es un factor importante a tener en cuenta en el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades a lo largo de tu vida como la diabetes, hipertensión o incluso, deterioro cognitivo. 

Si estos trastornos ya han aparecido anteriormente, la alimentación ayudará a que, si la hacemos bien, nuestro cuerpo pueda hacer frente a ellas de una forma más positiva.

La alimentación y la nutrición en las personas adultas mayores, además de ser el proceso por el cual recibimos los nutrientes necesarios, también es un proceso socialLos encuentros familiares y entre amigos, se hacen alrededor de la mesa, por lo que esto significa estar acompañados y tener “su momento” importante dentro del núcleo familiar o de amigos. 

A lo largo de la vida, la situación de cada persona es individual, tanto en su salud como en las actividades diarias que realiza. Por ello, la alimentación también debe ser particular, aportando a cada cuerpo los nutrientes que necesita. 

Platos de comida saludable

Recomendaciones nutricionales para personas adultas mayores

Como hemos visto a lo largo del artículo, la alimentación y la nutrición tienen un papel principal en la vida de todo ser vivo. 

A continuación te dejo algunas recomendaciones nutricionales generales que pueden ser muy útiles para personas adultas mayores:

  • Dieta variada con el objetivo de que podamos asegurar todos los nutrientes que el cuerpo y el organismo necesita.
  • Reducir el consumo de grasas saturadas, en especial las derivadas de embutidos y carne roja.
  • Tomar muy pocas cantidades de sal y azúcares, sobre todo saturados. Evitar los dulces y los productos procesados en la medida de lo posible, y comer más fruta que ya nos aporta el azúcar suficiente pero de forma más saludable. 
  • Aumentar los ácidos grasos esenciales como el omega-3 y el omega-6. Los podemos encontrar en alimentos como el pescado azul (sardinas o salmón), en la fruta como el aguacate o en los frutos secos como las nueces. 
  • Ingerir grasas vegetales como el aceite de oliva virgen.
  • Aumentar el consumo de calcio. Lo podemos encontrar en los lácteos, en las legumbres como la soja o garbanzos, en los frutos secos como las avellanas o nueces o en los huevos, donde su yema es rica en este nutriente.
  • Para evitar grasas derivados de los lácteos como la leche o yogures. Es mejor tomarlos desnatados o semidesnatados. 
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales y legumbres porque nos aportan muchas vitaminas, minerales y fibra. Ésto último es básico para evitar el estreñimiento, trastorno digestivo muy común en personas adultas mayores. 
  • Tomar o ingerir vitamina D. Para ello, tomar el sol unos 20 minutos aproximadamente es suficiente para obtener la cantidad óptima. Si no tenemos tal oportunidad, lo podemos tomar a través de alimentos como la trucha, el salmón o el atún.
  • Ingerir suficiente cantidad de agua para que nuestro cuerpo funcione como debe ser. Ayudaremos a órganos como el hígado, los riñones, el sistema digestivo o el inmunológico a realizar mejor su trabajo.

No olvides…

Es fundamental que una buena alimentación esté acompañada, si se puede, con la práctica diaria de ejercicio.

En el blog, tenéis un artículo donde os explico los beneficios del ejercicio y la actividad diaria. Debemos equilibrar la energía ingerida a través de los alimentos, con el gasto que hacemos en las actividades diarias. 

Recuerda que este artículo es informativo. Para seguir una dieta equilibrada y personalizada, hay que acudir a los especialistas oportunos como médicos, endocrinos y nutricionistas, para una valoración individual.