El cerebro es el ordenador central del ser humano que controla la memoria, el habla, lo que aprendes y cómo lo haces, lo que piensas, las emociones, los pensamientos y cada movimiento voluntario, así como el procesamiento de la información que nos llega del exterior a través de nuestros sentidos, entre otras cosas.

En resumen, el cerebro controla todas las funciones del cuerpo humano.

Es el órgano central del sistema nervioso, por lo que está conectado al resto del cuerpo a través de conexiones neuronales que permiten que la información fluya en ambos sentidos entre el cuerpo y el cerebro.

En este artículo vamos a ver qué es la plasticidad neuronal, los tipos, cómo activarla y los beneficios que proporciona que nuestro cerebro sea «flexible».

¿Qué es la neuroplasticidad?

La plasticidad cerebral es la capacidad que tiene el cerebro para reorganizarse, adaptarse y formar nuevas vías como resultado de las experiencias. Se produce en respuesta al entorno, a los comportamientos, a los pensamientos, a las emociones y a los cambios en el estado físico de una persona.

A principios del s. XX se observó que nuestro cerebro puede cambiar y desarrollarse a lo largo de la vida de una persona a través del aprendizaje de nuevas cosas.

Cuando adquirimos nuevos conocimientos a través de una situación novedosa, las neuronas crean vínculos para comunicarse entre sí llamada sinapsis. Además, se produce un fortalecimiento de las conexiones o la creación de nuevas, lo que facilita su interacción y cooperación gracias a la plasticidad sináptica.

Posteriormente, podemos dominar más fácilmente la nueva habilidad o tarea, ya que tanto la memoria a largo plazo como el aprendizaje se activan.

Tipos de plasticidad

La plasticidad del sistema nervioso es la forma que tiene el cerebro de adaptarse a nuevas experiencias y entornos cambiantes. Es un proceso mediante el cual pueden modificarse las vías neuronales, ya sea por la experiencia o por una lesión.

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Cerebro y sus conexiones neuronales

Existen dos tipos de plasticidad en el sistema nervioso:

  • La plasticidad estructural. Este tipo se produce cuando hay un cambio físico en las neuronas como resultado del aprendizaje o de un cambio en el entorno. Este tipo de plasticidad suele implicar cambios a largo plazo como crecimiento, remodelación, reorganización, formación de nuevas sinapsis o incluso cambios en el número de neuronas a lo largo de generaciones.
  • La plasticidad funcional. Ésta se produce en una escala de tiempo mucho más corta y no implica ningún cambio físico en las neuronas. En cambio, implica una alteración de la fuerza sináptica debida a una mayor comunicación entre neuronas o a un aumento de los niveles de neurotransmisores excitadores como el glutamato o la dopamina.

Ambos tipos de plasticidad permiten a nuestro cerebro adaptarse rápidamente a nuevas circunstancias y pueden tener un profundo impacto en nuestro comportamiento y cognición.

¿Cómo activar la plasticidad neuronal?

Como hemos dicho anteriormente, nuestro cerebro recibe estímulos del exterior de forma constante, creando nuevos conceptos y reforzando los vínculos neuronales ya existentes.

Hacer trabajar al cerebro es fácil, ya que cualquier actividad que realicemos de forma diaria o puntual será un entrenamiento activo de nuestro sistema cognitivo.

Realizar ejercicio físico, cocinar, pasear por lugares no conocidos, relacionarnos con otras personas, realizar nuestro trabajo, disfrutar de un ocio social e individual o realizar sudokus, son acciones que nos ayudarán a entrenar nuestra mente y a la creación de nuevas conexiones neuronales.

La comunicación de las neuronas es muy importante para que las acciones del cerebro se desarrollen de manera correcta. El cerebro necesita que tanto la sinapsis como su propia respuesta y posterior activación de receptores, tenga un buen funcionamiento.

A través de los sentidos recibimos estímulos que viajan por la red neuronal hasta el cerebro. Éste decide qué maniobra es la más adecuada para esa situación, creando una respuesta o instrucción con el objetivo de que una parte del cuerpo, una emoción o una capacidad mental actúe.

Las conexiones neuronales no son permanentes ni fijas a lo largo de la vida, sino que producen cambios en el cerebro. Pueden reorganizarse, regenerarse, aparecer nuevas neuronas o desaparecer, en este último caso por algún problema de salud, enfermedad o un accidente.

¿Qué beneficios tiene la neuroplasticidad en nuestra salud?

La plasticidad en el área cerebral sirve para permitir la reorganización y el crecimiento de las vías neuronales. Está asociada a la recuperación neurológica tras un ictus u otras lesiones cerebrales, al aprendizaje y la memoria

Esta característica permite al cerebro adaptarse y cambiar en función de la experiencia, haciéndolo más resistente y capaz de asumir nuevas tareas.

Esto puede ser beneficioso para nuestra salud de muchas maneras:

  • La neuroplasticidad del cerebro se ha utilizado para ayudar a las personas que sufren depresión, ansiedad y traumas, así como a las que padecen enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer o han tenido un daño cerebral por otros motivos.
  • Puede utilizarse para mejorar capacidades cognitivas a través de la estimulación como la capacidad de atención y la memoria, lo que nos permite afrontar mejor los retos de la vida.
  • Al reentrenar el cerebro podemos mejorar la forma en que procesamos la información y tomamos decisiones, lo que nos ayuda a llevar una vida más productiva.
  • Permite mejorar nuestra salud física general, ya que ayuda a crear una conexión mente-cuerpo más fuerte.

Por lo tanto, la neuroplasticidad, nos permite llevar estilos de vida más saludables que, en última instancia, pueden beneficiar tanto al bienestar mental como al físico.

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Conexiones neuronales

Conclusión

La neuroplasticidad es un fenómeno sorprendente que permite regenerar las neuronas tanto anatómica como funcionalmente, así como formar nuevas conexiones sinápticas entre ellas y crear nuevas vías de comunicación.

Esta «flexibilidad del cerebro» tiene el poder de alterar la cognición y el comportamiento, así como las emociones, el lenguaje, las habilidades motoras y la percepción sensorial.

Mediante un proceso denominado recableado neuronal y una estimulación sensorial, las personas pueden volver a aprender habilidades perdidas o adquirir otras nuevas redireccionando las vías neuronales.

A medida que avanzan los conocimientos en torno a la neurociencia, los científicos siguen descubriendo más información sobre el funcionamiento y concepto de neuroplasticidad, lo que abre posibilidades para el tratamiento de una amplia gama de trastornos, desde el ictus y la depresión hasta la enfermedad de Alzheimer y el TDAH.