Según NeuroUp, Plataforma de estimulación cognitiva para profesionales, las funciones cognitivas son los procesos mentales que nos permiten recibir, procesar y elaborar la información. Es decir, permiten al sujeto tener un papel activo en los procesos de interacción, percepción y comprensión del entorno lo que le permite desenvolverse en el mundo que le rodea”.

Cada actividad que realizamos a lo largo del día requiere de nuestras funciones cerebrales para captar la información, procesarla y dar respuesta. Por ello, la cognición es un proceso imprescindible para que las personas seamos autónomas e independientes.  

En este artículo te expongo una de éstas y es la función ejecutiva, la cual es fundamental para tomar decisiones o planificar, entre otras muchas acciones. 

¿Qué es la función cognitiva ejecutiva?

Alexander Luria ya planteó en su obra “Higher Cortical Functions in Man” 1966, el concepto de funciones ejecutivas. Plasmó la “existencia de una actividad cognitiva que regule el comportamiento humano y que permita actuar para conseguir una meta con una intención definida”.

Más tarde, Muriel Deutsch Lezak acuñó el término de funciones ejecutivas en 1982.

Definió las funciones ejecutivas como “las habilidades mentales que permiten llevar a cabo la formulación de metas y la planificación necesaria para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y socialmente aceptada”.

Mujer tomando una decisión

Capacidades de la función cognitiva ejecutiva

La función cognitiva está compuesta por distintas capacidades que las constituyen. 

María Alejandra Castro Arbeláez, psicóloga y neurocientífica expone en un artículo las siguientes:

  • Actualización. Consiste en el proceso de adquirir nuevas informaciones a la hora de resolver problemas complejos y novedosos. Además, facilita realizar tareas continuas e involucra: inteligencia fluida, abstracción, memoria operativa y lenguaje expresivo.
  • Fluencia. Es la habilidad con la que contamos tanto para procesar la información como para emitir respuestas de forma eficaz en el menor tiempo posible.
  • Planificación. Se trata de nuestra habilidad para seleccionar, determinar y organizar las secuencias para llevar a cabo un objetivo. Implica anticiparnos, ensayar y ejecutar secuencias complejas e involucra la memoria.
  • Inhibición. Abarca la atención selectiva, la resistencia a la interferencia y la inhibición motora.
  • Toma de decisiones. Significa seleccionar la mejor opción con el menor costo posible entre un repertorio de alternativas.
  • Flexibilidad. Consiste en emitir respuestas pertinentes en cualquier situación gracias a la capacidad de generar nuevos patrones de conducta que favorezcan la alternancia y que inhiban las respuestas inadecuadas. Implica atención y memoria.

A la vez me gustaría añadir otros dos elementos que Antonio Verdejo-García y Antonine Bechara expusieron en la obra Neuropsicología de las funciones ejecutivas:

  • Razonamiento: facultad que nos permite la resolución de problemas.
  • Estimación temporal: la capacidad que tenemos de calcular el tiempo.

Conclusión

La función ejecutiva es la responsable de llevar a cabo la toma de decisiones y determinar qué tareas hacen falta para lograr una meta o la consecución de un objetivo

Al fin y al cabo nos ayudan a dirigir nuestra conducta ante situaciones cambiantes o nuevas.

Para plasmar de forma clara esta conceptualización tenemos un ejemplo en la “Guía para estimular el funcionamiento ejecutivo en adultos mayores”, en el que se comparan las funciones ejecutivas con un director de una empresa, cuya función principal es dirigir la compañía para alcanzar sus metas. Para ello, primero tiene que conocer las demandas o necesidades, después definir las estrategias y más tarde distribuir las tareas, teniendo en cuenta que debe ir verificando y comprobando todo el proceso. 

No podríamos memorizar, tomar decisiones o adaptarnos a las situaciones que nos ocurren en el día a día sin las funciones ejecutivas. 

Bibliografía